Al Sur de Camagüey

S. Cruz del Sur monumentoNacer en tierra santacruceña es todo un orgullo, donde los primeros habitantes de esta zona costera, según los historiadores, fueron los aborígenes pertenecientes a la cultura mesolítica media, también llamada Siboney Aspecto Cayo Redondo, quienes basaban su economía fundamentalmente en la pesca y la recolección.

El origen del nombre se presume que fue tomado de una finca cercana a la costa nombrada Santa Cruz. En virtud del crecimiento económico y demográfico, alcanzado por el territorio, en 1871 le es otorgada la condición de Municipio a este pedacito de tierra camagüeyana, pero aún antes de esa fecha memorable, ya mi lugar preferido sobre la faz de la tierra contaba con un importante puerto pesquero, su iglesia, como cada comarca de aquella época y un auge económico envidiable para muchas de las ciudades más importantes del país.

La identidad cultural y económica de los sureños trazaba el camino hacia el futuro, las principales fuentes de ingreso eran el comercio de maderas preciosas, la pesca y una incipiente agricultura.

Las tradiciones se entretejían mágicamente, y con el decursar del tiempo, los santacruceños olvidaron algunas, pero con el esfuerzo y el tesón que los distingue germinaron otras, fusionándose así y dando lugar a los que somos hoy.

Entre las páginas históricas más destacadas está la acontecida en septiembre de 1873 cuando se lleva a cabo el asalto y toma de Santa Cruz del Sur por el general Máximo Gómez y una columna mambisa de 620 hombres. La misma formaba parte de la nueva concepción militar aplicada por Gómez al asumir el mando de las tropas camagüeyanas.

En agosto de 1898 las tropas mambisas al mando del Teniente Coronel Hilario Rivero García ocupan pacíficamente la plaza militar de Santa Cruz del Sur, propiciando con ello que un mes más tarde entrara al pueblo el Presidente de la República Mambisa Bartolomé Masó y su Consejo de Gobierno. Desde su llegada a Santa Cruz, Masó convoca a una Asamblea Nacional de Representantes que comenzaría a sesionar en este pueblo el 24 de octubre de 1898 y se entendería hasta el 14 de Noviembre del mismo año.

Un hecho perdurable en las memorias de los lugareños es el tránsito por esta geografía en septiembre de 1858, entre los días 9 y 22, de las columnas invasoras Ciro Redondo y Antonio Maceo dirigidas por los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos. En su larga trayectoria, no exenta de vicisitudes y peligros, como la emboscada de Cuatro Compañeros, con la que choca la columna 8, los guerrilleros contaron siempre con el apoyo moral y material de los campesinos de la zona y el Movimiento 26 de Julio local.

Luego del triunfo de la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959 el rumbo de Santa Cruz del Sur cambió definitivamente, transformaciones en el orden político económico y social demostraba la grandeza del nuevo sistema por el que se había luchado tantos y que tanta sangre había derramado en la Isla,

Múltiples son las manifestaciones culturales de estos parajes, muchas se han convertido en tradiciones, entre las que se encuentran la Academia y Banda de Música, las Danzas ceremoniales haitianas, el Monumento a las Víctimas del Ciclón del 32 y la Peregrinación del 9 de Noviembre, lugares famosos como playa bonita y Guaicanamar.

También pueden considerarse tradiciones la celebración de ferias agropecuarias, la cocina típica marinera (arroz santacruceño) las carreras de caballos, celebraciones y festivales de cosechas, celebraciones étnicas y multiculturales, ferias agropecuarias, ferias de artesanías, ferias ganaderas, festivales de música y conciertos, carnavales, rodeos y los ritos religiosos.
Caminar por la calles de Santa Cruz del Sur y observar como se ha transformado,  y se vislumbra, que cada uno de los santacruceños tenemos la dicha de contar con una localidad de gente afable, optimista, sencilla y trabajadora, solidaria, con un corazón inmenso y unas ganas inmensas de forjar el futuro a fuerza de coraje, para que otras generaciones de sureños puedan tener la oportunidad de vivir momentos inolvidables donde la gente, no importa ocupación ni razas, no importa si es blanco, negro, mulato, si es médico o barredor de calles, no importa, todos se codean y comparten alegrías, las madres con sus hijos disfrutando de las golosinas y comestibles, de los juegos y entretenimientos infantiles.

Es hermoso ver que hoy la ciudad se ha convertido en el reflejo de ese patrimonio cultural que coexiste en cada región, en cualquier comunidad, con sus platos trópicos, con sus eventos tradicionales, sus actividades recreativas organizadas para la ocasión, donde,-y es también parte de la cultura y la tradición local-, algún que otro personaje pintoresco ameniza el ambiente.

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